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jueves, 21 de julio de 2016

ENIGMAS Y MISTERIOS

¿Quién es el culpable de algunas situaciones, trágicas y cósmicas, que parecen emanar de una misteriosa inteligencia malintencionada?

Secretos - Conspiraciones - Enigmas y Misterios
Vamos a regresar al pasado, una mañana de invierno de 1979, Carol Alspaugh, de Grand Rapids (Michigan, Estados Unidos), se sorprendió al ver un gran carámbano que colgaba ante la ventana de su cocina. Tenía la forma exacta de una mano humana que se sostenía con dificultad, como si estuviera herida. Aquel mismo día Alspaugh debía llevar a su hermana al hospital, donde debía serle practicada una operación en una mano; no cabía duda de que el carámbano parecía como una especie de presagio. Pero más tarde, cuando los cirujanos se disponían a operarla, decidieron no hacerlo, ya que la paciente tenía otra herida en el brazo... herida que le había causado, el día anterior, la caída de un carámbano.
Las reacciones en torno a esta complicada historia varían, según la personalidad y la experiencia de cada persona. Algunos calificarían la forma aparente del carámbano como fruto de un exceso de imaginación por parte de la señora Alspaugh, debido a su preocupación por el estado de su hermana. Otros pueden creer la historia, pero prefieren quitarle importancia afirmando que fue una "mera" coincidencia una entre un millón de posibilidades, una casualidad en definitiva. Pero hay otros que, tras haber experimentado ellos mismos extrañas coincidencias, han llegado a la conclusión de que hay una inteligencia detrás de tales sucesos. Efectivamente, mucho casos extraños parecidos a éste resultan incómodos, y parece como si, de algún modo, alguien quisiera burlarse de nosotros deliberadamente; y es más activo de lo que la mayoría de la gente piensa.

Sus travesuras varían en intensidad: tomemos otro ejemplo, el desastre relatado por Stephen Pile en su Libro de los fracasos heroicos (Book of heroic failures). Stephen Pile cuenta la historia de un ladrón de tiendas que estaba en su labor de robar en una tienda en Barnsley, Yorkshire. Apenas había empezado, cuando se sintió agarrado por ocho pares de manos. En la tienda estaba teniendo lugar una reunión para agentes de comercios. Tales coincidencias sólo pueden ser debidas al trabajo de un bromista cósmico aburrido. Otro ejemplo es el caso de la lluvia de huevos sobre una escuela de Wokingham, Berkshire, lluvia que duró varios días, a principios de diciembre de 1974. Los huevos, que caían del proverbial cielo azul, bombardearon coches, vallas, techo y patio. Hicieron tal ruido al chocar, que se creyó que habían caído desde una gran altura quizá desde un avión. Las autoridades locales de aviación negaron tener conocimiento de lo que chistosamente se dio hasta un nombre divertido, UFOS (Unidentified Flying Omelettes, tortillas voladoras no identificadas). En los colegios la broma se le llamaba lluvia de huevos, o el apocalipsis de los huevos.

A lo largo de la historia de la humanidad han caído muchas lluvias extrañas, ante la perplejidad de la gente. El mayor coleccionista de fenómenos extraños, fue el Norteamericano Charles Fort (1874-1932), pasó la mayor parte de su vida investigando tales historias, y enumeró lluvias de peces, ranas (unas curiosamente, de color blanco puro), trozos de carne y de pelos humanos, piedras, sellos de escribas chinos, hielo, insectos y muchas otras precipitaciones extrañas. Fort recogió con gran deleite todos los fenómenos que desafiaban la racionalidad; le encantaban las coincidencias perfectas, así como los incidentes que provocaban una furiosa controversia entre sabios científicos. Algunas veces se lanzaban a hacer disparatadas y provocativas especulaciones acerca de la naturaleza de nuestra relación con el bromista cósmico y celestial. Quizá pensó el, somos propiedad de alguien y estamos a la espera de ser pescados (lo cual explicaría algunas misteriosas desapariciones). O quizá la superficie de nuestro planeta es una especie de cubo de basura que está ahí para que el bromista o nuestros creadores lo llene de desperdicios. Fort adivinó una mano infantil y a menudo cruel detrás de algunas de las travesuras; pero también es cierto que los niños acostumbran a ser crueles.

El New York Herald del 26 de noviembre de 1911 relataba la historia de un asesinato: sir Edmundbury Godfrey había sido salvajemente asesinado en un lugar llamado Greenberry Hill. Los tres hombres acusados del crimen más tarde fueron ahorcados se llamaban Green, Berry y Hill. ¿Estaba algún niño cósmico enseñando a su maesro lo bien que le salían los juegos de palabras? ¿Y tuvo el mismo niño malvado algo que ver en hacer coincidir las carreras de las personas con sus propios nombres, como sucedió con el doctor Donald Triplett (en español, Donald Trillizos), el tocólogo que ayudó a dar a luz a tres series de trillizos?.

Bromas trágicas
Pero el bromista a menudo gasta un humor muy pesado. En su libro Fenómenos: un libro de casos extraños (Phenomena: a book of wonders) John Michell y Robert Rickard mencionan dos de estos ejemplos: En Detroit, un bebé cayó de una altura de catorce pisos sobre un tal Joseph Figlock que pasaba por allí. Un año después le volvió a suceder de nuevo... En este caso los protagonistas de la historia lograron sobrevivir, pero algunas coincidencias son mortales.

Dos hermanos, en las islas Bermudas, resultaron muertos por el mismo taxi y el mismo conductor, quien a su vez llevaba el mismo pasajero, cuando conducía el mismo vehículo por la misma calle, justamente con un año de diferencia entre uno y otro suceso.

Todos hemos oído hablar de personajes trágicos, o incluso de familias enteras, como la famosa familia política americana, los Kennedy, cuyas vidas han sido azotadas por todo tipo de desgracias. Durante siglos, a este tipo de personas se les creyó con ataduras, malditas: era propio del diablo quien estaba detrás de todas las tragedias. Él seducía a las brujas alentándolas con falsas promesas de protección, y luego las dejaba solas frente al potro y la hoguera. Disfrazado de dios Pan, practicaba otras malvadas travesuras: cortaba la leche, atacaba a mujeres, golpeaba animales, hundía barcos.

Muchos investigadores de fenómenos paranormales están convencidos de que estos sucesos merecen un análisis más profundo y hasta los hombre de negro estén allí analizando la situación desde ese entonces con resultados increíbles que en otro post les enseñaré.